Líderes con emoción para Unidades de Gestión Clínica de éxito (I)

febrero 6, 2012 in Liderazgo, motivación by ugcandalucia

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Hoy contamos con la colaboración de Joan Carles March, Director del Área de ciudadanía, ética y participación de la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP). Joan Carles es una persona muy activa en las redes sociales, desde su perfil de Twitter (@joancmarch) o a través de la colaboración con el blog Sombreros de colores del Diario Publico y la web de la Escuela de Pacientes, de la que es uno de sus principales impulsores. Con este artículo, que gira en torno a la gestión de las emociones en relación al liderazgo y la dirección de las unidades de gestión clínica, inicia una serie de varias entregas, la primera de las cuales, de gran interés, dice lo siguiente:

El liderazgo emocional genera “clima emocional“, es decir el modo en que se siente la persona que trabaja en un determinado equipo. Investigaciones realizadas tanto por nuestro equipo de la EASP, así como las de la School of Management de la Universidad de Yale, han determinado que un buen “clima emocional” es una inversión que rinde beneficios reales al dar cuenta de entre un 20% a 30% de los resultados.

 Pero ¿qué es lo que genera, a su vez, dicho clima? Entre el 50 y el 70%, aproximadamente, del modo en que los profesionales perciben el clima de su unidad o servicio puede ser atribuido a las acciones de una sola persona, el líder. Él/Élla es, más que cualquier otra persona, la que establece las condiciones necesarias para que los profesionales den lo mejor de sí mismos.

 Y dicen más: la alegría y la cordialidad de los integrantes de un equipo de trabajo se transmiten más rápidamente que la irritabilidad y la depresión. Lo cual tiene implicaciones muy directas porque el estado de ánimo acaba determinando la eficacia laboral.

Los líderes de equipos, en teoría, saben que los grupos se convierten en equipos cuando el propósito común es comprendido por todos los profesionales. Por ello, nos planteamos preguntas del tipo de: ¿Como lograr una dinámica grupal de colaboración y aceptación mutua en las Unidades de Gestión Clínica? ¿Cómo alinear a los profesionales de las UGC en el logro de los objetivos de la unidad? ¿Como transformar el grupo en un equipo productivo que obtiene buenos resultados?

Y la respuesta está en Comunicarse con eficacia: comunicación y transparencia que se establece entre él/élla y el equipo.

Una buena comunicación resulta fundamental para que un grupo se convierta en equipo, al promover relaciones exitosas entre las personas, porque facilita que el proyecto común sea comprendido por todos, porque es un factor clave para alcanzar los objetivos y generar responsabilidad y poder en los miembros y porque todos los profesionales queremos sentir (y por tanto oir) que se valora lo que damos para poder balancear lo que damos con lo que recibimos. 

 Es más, las personas que dicen sentirse mejor informadas en sus equipos, tiene una mayor predisposición a esforzarse en el trabajo y una mejor imagen de sus centros.

El problema es que a veces, debido a que los equipos están urgidos por los resultados y el tiempo, comunicarse pasa a un segundo plano, al no dársele la suficiente importancia, olvidando que la mayor parte de los conflictos laborales suceden por interferencias en la Comunicación.

En definitiva, los líderes deben ser entrenadores al servicio del equipo. El buen liderazgo hace posible que los profesionales realicen su trabajo con orgullo. Los líderes no hacen las cosas a su gente; hace las cosas con su gente. Ellos escuchan. Ellos y ellas se ganan el respeto de los demás, porque apoyan, ayudan, escuchan y refuerzan. Los líderes observan, escuchan y preguntan para tener un profundo conocimiento del equipo y de cada una de las personas del mismo, lo que les permite dirigir de forma participativa, es decir DIRIGIR CON EMOCIÓN.