Participación ciudadana en las unidades de gestión clínica
enero 19, 2012 in gestión clínica, participación ciudadana by ugcandalucia
Hoy toma la palabra en Gestión Clínica Manuel Bayona, quien nos cuenta de primera mano la experiencia sobre participación ciudadana del Distrito Sanitario Costa del Sol. Manuel además, quiere compartir con todos nosotros el particular decálogo creado para recordar los objetivos y valores que dicha participación contiene, así como una interesante presentación titulada Recomendaciones sobre la necesidad de promover la participación de la ciudadanía en los sistemas de salud que pudo verse en el 14º Congreso de la SADECA.
Durante años hemos repetido que ”el usuario es el centro del sistema”. En realidad la mayoría de las veces el usuario, aunque siempre ha sido persona, ha sido paciente, y algunas veces simple patología (tengo una pancreatitis en espera).
Actualmente el papel de la ciudadanía ha adquirido protagonismo propio, y un ejemplo de ello es la red de participación ciudadana del Distrito Sanitario Costa del Sol, donde 160 personas forman parte real del centro de nuestro actual sistema organizativo: las Unidades de Gestión Clínica (UGC).
La comisión de participación ciudadana de cada UGC esta formada por 10 personas, usuarios y usuarias de la unidad, dos profesionales y los directivos responsables dela misma. Lapresencia de la ciudadanía en el núcleo de la UGCla enriquece. Aportaluz sobre temas tanto cotidianos como trascendentes, y ofrece miradas diferentes, limpias, la mayoría de las veces comprometidas, afables y sinceras, que nos enseñan a ver la sanidad desde otra perspectiva.
Para PARTICIPAR con todas sus letras en las UGC, hemos pretendido darle sentido con el siguiente decálogo:
- Poner a disposición de la ciudadanía espacios y estructuras.
- Acercar servicios, profesionales y ciudadanía.
- Reforzar compromisos
- Trasladar opinión
- Informar
- Comunicar
- Implicar
- Promover consensos
- Activar iniciativas
- Redefinir cauces de participación y líneas de mejora continua
Que la ciudadanía conozca los servicios y su funcionamiento es el primer paso para apreciarlos y quererlos. Por otro lado, la transparencia y rendir cuentas también son funciones de las UGC, y hacerlo en su entorno y ante una representación de la ciudadanía a la que se presta servicio aporta cercanía, conocimiento y aprecio.
La comisión de participación ciudadana genera iniciativas, sugerencias y consenso ante determinado tipo de toma de decisiones, y puede llegar a convertirse en el verdadero portavoz del centro sanitario. Por otro lado, la participan en actividades de educación sanitaria, escuela de pacientes y asesoramiento en general, convierte a las Comisiones de Participación ciudadana en verdaderas aliadas de los profesionales que dirigen la UGC.
Las comisiones de participación ciudadana empezaron a constituirse en el año 2008. Desde entonces se reúnen al menos tres veces al año en cada centro, y una vez al año se reúne la red formada por las 14 comisiones de participación ciudadana del Distrito, donde se comparten experiencias, se expone el trabajo realizado a lo largo del año y se presentan las nuevas iniciativas propuestas.
La participación ciudadana en las unidades de gestión clínica es una experiencia muy enriquecedora, que ya está consolidada, y que ha configurado un nuevo espacio de participación activa entre profesionales, ciudadanía y directivos de Atención Primaria, no solo en UGC, sino en toda nuestra Area sanitaria de influencia.
Manuel Bayona García
Director Gerente del Distrito Sanitario Costa del Sol

Alfonso Pedrosa said on 23/01/2012
Hola. Creo que el post de Manuel es un buen ejemplo de cómo algunas instancias directivas del SSPA están expresando su compromiso con la participación ciudadana y articulando mecanismos para que esa participación sea cada vez más efectiva, responsable e impulsora de algunos cambios impostergables en las organizaciones asistenciales, especialmente en las de carácter público. Vaya por delante que no trabajo en el SSPA y que ello no es óbice en mi caso, como ciudadano, para sentirlo, como concepto, como propio, como una conquista social que ha costado muchos sacrificios poner en pie. En el relato de Manuel, me ha llamado especialmente la atención algo que creo que alude a que también las instituciones, no sólo los ciudadanos, están aprendiendo lecciones valiosas en este proceso: una de ellas es que la gente está dispuesta a evolucionar desde la protesta a la propuesta, las miradas que se plantean en esa perspectiva son “diferentes, limpias, la mayoría de las veces comprometidas, afables y sinceras, que nos enseñan a ver la sanidad desde otra perspectiva”. Quiero decir: la gente no muerde. Al menos, no siempre. Es verdad que cuando una institución se hace porosa respecto a su entorno, queda en principio, desprotegida, porque se pueden cuestionar de manera más fácil sus debilidades, sus fallos. Pero, sobre todo, si la organización sabe leer la realidad, se enriquece. Y, cuando la participación ciudadana se asume a fondo, de verdad, ese enriquecimiento no es ornamental: hace a la organización más fuerte. Si, además, como es el caso, se trata de una institución pública, una participación real, efectiva, que implique cambios (corresponsabilidad, incluso cogestión), ese fenómeno dota a la institución de legitimidad social. Y la legitimidad social ya no es una opción, sino una condición necesaria de supervivencia; no sólo en el caso de las instituciones públicas. Aunque ésa es otra historia. Me gustaría añadir que en esto no hay manuales ni libro de instrucciones: todos vamos aprendiendo de todos y aquello de ‘al agua, patos’, con sensatez pero con vocación de exploración de territorios desconocidos, es la única referencia posible. ¿Por qué? Pues porque esto de la participación ciudadana y del proceso de redefinición (¿refundación?) de las instituciones que todo este proceso conlleva no es un fenómeno aislado. Se integra en un contexto de cambio cultural y nace de él. Ese cambio cultural se está produciendo ahora y no está diseñado de antemano, aunque sí condicionado y catalizado por elementos sociotecnológicos como los vinculados a la cultura de red impulsada por Internet. Precisamente ando ahora echando una mano a una iniciativa de participación ciudadana del Área de Valme, en Sevilla, Diabetes 2.0, que queremos desplegar el próximo 9 de febrero. Cumple, a su aire, los puntos del decálogo de Manuel y algunos más. Si podéis y os apetece pasaros, estáis en vuestra casa. Ahí va el enlace a la referencia en la web oficial de Valme y aquí tenéis cómo entiendo yo, por si os interesa, esta iniciativa. Saludos.